
Primero, un requerimiento formal por escrito. Si el cliente no paga, el proceso monitorio permite reclamar deudas documentadas de forma ágil y, si no se opone, embargar sus bienes. Entre empresas pueden reclamarse intereses de demora.
Un cliente que no paga una factura es un problema frecuente para autónomos y pymes, y cuanto más tiempo pasa, más difícil puede ser cobrar. La buena noticia es que existen herramientas legales ágiles para reclamar. Te explicamos los pasos.
1. Revisa la documentación
Antes de reclamar, reúne todo lo que acredite la deuda:
- La factura y, si existe, el contrato o el presupuesto aceptado.
- Albaranes de entrega o pruebas de que el trabajo se realizó.
- Correos, mensajes o cualquier comunicación en la que el cliente reconozca la deuda.
Cuanto mejor documentada esté la deuda, más sencilla será la reclamación.
2. Reclama de forma amistosa, pero por escrito
Muchas deudas se cobran con un recordatorio. Si no hay respuesta, el siguiente paso es un requerimiento formal —por ejemplo, un burofax— en el que se identifique la deuda, se fije un plazo para pagar y se advierta de que se acudirá a los tribunales. Este requerimiento sirve además para interrumpir la prescripción.
Desde 2025, para muchas reclamaciones civiles es necesario acreditar que se ha intentado una solución negociada antes de demandar. Un requerimiento bien hecho, con propuesta de acuerdo, ayuda a cumplir ese requisito cuando se exige.
3. El proceso monitorio
Si el cliente sigue sin pagar, la vía habitual es el proceso monitorio. Es un procedimiento pensado precisamente para deudas de dinero vencidas y documentadas:
- Se presenta una petición ante el juzgado con la documentación de la deuda.
- El juzgado requiere al deudor para que pague o explique por qué no debe.
- Si no paga ni se opone, se puede pedir directamente la ejecución y el embargo de sus bienes.
- Si se opone, el asunto pasa a un juicio en el que se discute la deuda.
Para deudas de hasta 2.000 euros no es obligatorio ir con abogado ni procurador, aunque contar con asesoramiento ayuda a evitar errores.
Intereses de demora entre empresas
En las operaciones entre empresas o profesionales, la ley de lucha contra la morosidad limita los plazos de pago y permite reclamar intereses de demora e incluso una indemnización por los costes de cobro. Conviene revisar si son aplicables a tu caso.
No dejes pasar el tiempo
Las acciones para reclamar una deuda prescriben. El plazo general para las obligaciones personales es de cinco años, pero hay supuestos con plazos distintos. Además, cuanto antes se reclama, más probable es que el deudor siga teniendo solvencia.
Prevenir es más barato
Un contrato bien redactado —con condiciones de pago, penalizaciones y garantías— reduce mucho el riesgo de impago. Si tienes clientes recurrentes, merece la pena revisarlo. Te ayudamos con el asesoramiento jurídico a empresas y autónomos.

